EL BUEN MORIR

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EL BUEN MORIR

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EL BUEN MORIR

“Carta al novio escrita por una adolescente que acaba de perder a su padre”;
“Por favor, quiero que sepas que yo necesito que me sostengas. Quizás no te pida ayuda porque estoy muy aturdida, pero necesito saber que estás ahí.
Quiero que sepas que yo no espero que me hagas sentir bien ni que desaparezca mi pena. En este momento nadie puede. Lo que necesito es que me ayudes a calmarme, que aceptes mi dolor o tu impotencia de no poder ayudarme.
Si no puedes ayudarme porque no soportas mi dolor o tu impotencia, dímelo. Yo lo voy a entender mejor que si pusieras excusas de todo tipo.
Espero que puedas entender mi enojo. No eres tú ni los demás los que me enojan. Es la pérdida de quien quería. Perdona mis insultos y mis malos modos un tiempo más…
No trates de evitar mis lágrimas. Verme llorar puede ser duro para ti, pero es un modo saludable de expresar un poco de mi pena. Llorar es bueno para mí, si quieres quedarte por favor trata de sentarte a mi lado y mirarme llorar, no necesito que llores conmigo pero no me interrumpas.
No trates de consolarme comparando mi pérdida con otras peores. Mi pena es mía e intransferible.
Entiéndeme si no puedo compartir momentos felices que estás viviendo. Me gustaría poder.
No me digas que lo que sucedió fue “ porque Dios lo quiso”. Oír esto no me consuela en este momento y sólo agrega confusión espiritual y desolación a lo que siento.
No me digas: “Fue lo mejor que podía pasar”.
No me digas: “ Sé cómo te sientes”. Nadie lo sabe. Por favor, sólo pregúntame cómo me siento hoy.
Proponme cosas concretas..un almuerzo, una tarea hogareña, una hora libre. Yo estoy demasiado herida para poder pensar más allá de hoy o para decidir un programa atractivo.
No me pidas que deje esto atrás, que olvide y que siga adelante con mi vida.
Esta es mi vida.
Necesito hacer el duelo. Necesito ser yo, y no necesito ni quiero olvidar, sólo encontrar una manera de recordar en paz. Abrázame, tócame, dime que puedes cuidarme y acompañarme en este camino. El camino de las lágrimas es tan árido y fantasmal que me asusta recorrerlo sin ti.
Admite mi dolor sin resistencias y siempre recordaré el amor que me ofreciste”. J. Bucay
El evitar relacionarnos con la muerte elimina la posibilidad de mantener una relación clara y apasionada con la vida. A menos que veamos la muerte con claridad estamos destinados a ver la vida a través de una especie de niebla.
Tenemos miedo ante el hecho de morir. Cada vez que hay un sentimiento, también hay deseos y necesidades. ¿Qué es lo que queremos ante este temor? Creo que queremos experimentar. Creo que en nuestra vida hemos tenido tan pocas oportunidades de lo que realmente significa experimentar la vida que la idea de morir nos aterra. Así que nuestra mente crea una historia para tranquilizarnos.
Ante la perspectiva de la no experiencia creamos historias respecto a la muerte para no tener que afrontar esa posibilidad. La gran sorpresa en el corazón de este asunto es que podemos ofrecernos el regalo de la experiencia ahora mismo estando en vida. Una razón por la que la experiencia nos suena tan terrible es que en estos momentos tenemos miedo a sentir con toda profundidad. Al enfrentarnos a este miedo y yendo al otro lado, podemos ver que nos damos permiso para experimentar la vida con tanta plenitud que quizás con el tiempo lleguemos a tener una relación tan clara y apasionada con la vida que podamos contemplar la propia muerte con esa misma claridad y pasión.

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