NUESTROS LÍMITES
Saber poner límites, defender las propias posturas y enfrentarse con la pérdida que representa la partida de los que no están dispuestos a permitirnos ser quienes somos.
Desgraciadamente son muchos los individuos que no consiguen madurar en este sentido, y quedan atrapados en la idea de que deben aceptar las reglas, las manipulaciones o las condiciones antojadizas que otros imponen, pensando que estos pequeños maltratos, abusos e injusticias son situaciones desagradables normales con las que hay que convivir para no estar peleando todo el tiempo.
Una mujer maltratada, un estudiante que recibe un trato injusto o un empleado que soporta las agresiones de su jefe son la expresión no solo de una baja autoestima sino también de una actitud de sumisión que aprendieron antes y que deben desaprender, aunque esto los conecte con la tortuosa lucha interior entre la dignidad y el miedo a quedarse solos.
Exigir respeto empieza por respetarse a uno mismo; y si acepto, aunque sea esporádicamente, el maltrato o la ofensa, estoy admitiendo que merezco ser maltratado y ofendido. Las personas que no han desarrollado su capacidad de ejercer o defender sus derechos tienden a sobrevalorar los derechos, la fuerza, la habilidad y las armas de los demás, denigrando y despreciando las propias.
¿Cuáles son nuestras fantasías cuando no nos atrevemos a decir que no? Se enfadará conmigo. Pensará que soy una mala persona. Dirá que no le quiero lo suficiente. Me guardará rencor. Nadie podría asegurar que estas reacciones y otras más dolorosas, son imposibles, pero aprender a decir que no es saber que nuestros temores pueden hacerse realidad y, aun así, mantener nuestra posición. Después de todo nunca defraudaremos con un “no” a aquellos que nos aman como somos, y que son, obviamente, los únicos que nos aman verdaderamente.
Aprender a decir NO es básico para el bienestar personal, para la salud de nuestras relaciones y para dotar de un valor auténtico a nuestro SÍ.
Como dice Finkelstein;
No es no, y hay una sola manera de decirlo. No.
Es corto, rápido , monocorde, sobrio y escueto. No
Se dice de una sola vez.
Un NO que necesita de explicaciones y justificaciones, no es NO.





