¿ Qué nos pasa ante el duelo?
- No es agradable estar triste, pero esa pena es lógica y saludable. Hay que dar tiempo para expresarla. Ello conduce a procesarla psicológicamente y ver, junto a lo que se perdió, lo que se tiene.
- Hombres y mujeres actuamos diferente cuando tratamos de ayudar a nuestra pareja. Las mujeres queremos que él nos escuche. Los hombres hablan menos de las cosas que les hace sentir frágiles. Es posible que a algunas mujeres les cueste verlos en esa situación y no favorezcan que pueda hablar de sus pesares.
- Cuando los dos miembros de la pareja se han hecho cargo de sus debilidades, es más fácil escuchar al otro sin miedo a lo que diga y sin tener que darle opciones para que consiga salir de su dolor porque confiamos en que él mismo va a encontrarlas.
¿ Qué podemos hacer?
El mejor apoyo es transmitirle que tiene motivos para sentirse así y que podrá superarlo.
- Las palabras ayudan cuando se pronuncian desde el respeto.
- No se debe forzar al otro a que hable si no lo desea. La mejor medicina es tener a alguien cerca que no se asusta del dolor y que permite que se exprese.
- Debes saber escuchar y no dar consejos, más bien intentar comprender que tiene derecho a sentirse triste.
- Jamás se debe presionar al otro a que haga algo que no quiere. Si estás demasiado empeñada en que tu pareja salga de ese dolor, reflexiona sobre por qué su duelo te genera un conflicto.
- En ocasiones, hay que aceptar que la pareja se niegue a recibir ayuda. Al deseo de ayudar se le tiene que unir el deseo de ser ayudado.
Poder hablar. La mejor ayuda que se puede ofrecer en estos casos es saber escuchar, preguntar sobre algunas cuestiones que permitan reconocer lo que le ocurre a la persona afectada y tomar conciencia de que sufre. El duelo finaliza cuando la herida está limpia. Si continúa infectada de dolor y falta de aceptación producirá síntomas como tristeza o malestar. Hay que llevar al ánimo del que sufre la idea de que entendemos lo que le sucede, que vamos a estar cerca de él y que puede contar con nosotros.
Saber apoyar. Las preguntas constituyen una forma respetuosa y eficaz de prestar ayuda porque hacen reflexionar al que lo pasa mal y le dan la posibilidad de poner palabras a lo que siente. Le dan así una vía de salida, lo que alivia la presión interna que padece, siempre que la pareja sepa escuchar sin crítica alguna y sin quitarle importancia a esos sentimientos. Esta forma de acercarse al dolor del otro evita que quien necesita ayuda se sienta aún más desvalido ante quien se la suministra, especialmente en los hombres, ya que ellos huyen más que las mujeres de una posición que les haga sentirse frágiles. Si queremos ayudar a nuestra pareja, no debemos hacerlo desde una posición de omnipotencia o de crítica. Se deben aceptar los problemas que el otro está teniendo para resolver sus nostalgias. Respetar su dolor es la mejor forma de aliviarlo, ya que así el afectado sentirá que estamos cerca de él. Psicológicamente, el duelo por la pérdida de un ser querido es posible porque la libido se puede ir depositando en las personas que se tienen cerca. Elaborarlo no es olvidar, es admitir. La imagen del ser perdido no debe borrarse, sino permanecer hasta el momento en que la persona consigue hacer coexistir el amor por fallecido con sus otros amores.
El duelo provoca dolor porque todo aquello que teníamos depositado en quien que perdimos tenemos que reacomodarlo. No solo se sufre por la pérdida de la persona, sino también por lo que nosotros representábamos para ella.






