LOS PENSAMIENTOS CAMBIAN TU VIDA.
Cada vez que piensas, estás llenando tu cuerpo de sustancias químicas y, según lo que pienses, podrás estar produciéndote salud o enfermedad. Si un pensamiento lo produces una sola vez, provocarás toda una descarga interna y obediente. Te habrás bañado en él y dejará su huella y su recuerdo. Pero si lo repites mucho, llegas a crear un hábito, es decir, un comportamiento crónico que haces sin darte cuenta, ¿Por qué?.
Si piensas a menudo que eres débil y enfermiza, esa información te producirá posturas corporales de debilidad, reacciones químicas de igual forma, información en tus células.. Terminarás actuando de esa manera, tu cuerpo responderá a los datos recibidos con todas sus consecuencias físicas y psíquicas. Lo asumirás, creerás que eres así, que siempre fuiste así. Tu cerebro tiene una inmensa capacidad para responder a tus órdenes. Cuando aprendes a conducir has de estar alerta a muchos parámetros para poder hacerlo bien y no provocar accidentes. Alerta a mil detalles, pero vas repitiendo el proceso y llega un momento que tu sistema cerebral ha aprendido la clave. A partir de entonces te resulta cómodo, agradable, puedes hacerlo y disfrutar de un paisaje, lo haces de forma automática. Se ha formado un circuito físico dentro de tu cerebro, uno que actúa cuando lo necesitas. Has creado un hábito, algo que te saldrá solo, sin esfuerzo, automático, has hecho magia.
Todo lo que hayas repetido en tu vida el tiempo suficiente se hará circuito. Tu realidad estará impregnada de ello. Reflexiona sobre esto cuanto necesites. Estate atenta a partir de ahora a tus pensamientos y a lo que te producen, experiméntalo tú misma conscientemente. Puedes ir comprobando la cantidad de circuitos, de hábitos que tienes, que no te ayudan a ser feliz sino todo lo contrario. Si quieres puedes anularlos y crear unos nuevos que te ayuden hacia una vida mejor.





